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Píldora De Meditación 272 PDF Imprimir E-mail


UN DIA ANTIESTRES

(Aproveche los fines de semana y relájese. Desconectarse

del mundo, hacer ejercicio, meditar y comer saludablemente,

una fórmula para revivir. Una rutina que debería hacer parte

de su agenda mensual)

 

 

Aunque su último chequeo médico diga que su corazón late normalmente, que su colesterol y sus triglicéridos están en un nivel normal, que su presión arterial se encuentra estable, que su resistencia física es buena, si el estrés te agobia, tanta belleza puede desaparecer rápidamente.

 

Cuando se sobrepasan los niveles normales de estrés, la salud comienza a deteriorarse. Aparece la tensión muscular (en espalda, cuello y mandíbulas), se aumenta el ritmo cardíaco, se sube la presión arterial, se altera el sistema digestivo, se deteriora la piel, se bajan las defensas... Puede pasar de todo.

 

Pero, ¿cuándo se cruza la línea entre el estrés bueno y el malo?

 

El estrés que normalmente maneja una persona le permite estar en un estado de alerta o alarma para afrontar situaciones difíciles. Es como el instinto de conservación que le ayuda a defender su vida e integridad. Ese estrés hace que se reaccione física y psicológicamente para adaptarse y reajustarse a las presiones internas y externas.

 

Cuando ese estado de alerta se vuelve permanente y se convierte en una forma de vida, el metabolismo se adapta y la tensión se dirige hacia los órganos o sus funciones y ahí comienzan los males.

 

Si se persiste en esta condición, hasta que el estrés se convierte en crónico, la capacidad de resistencia se agota y el cuerpo se desmorona.

 

Las causas del estrés son muchas, pero las más frecuentes son las preocupaciones (económicas, familiares, de salud y profesionales, entre otras) y el exceso de trabajo, que por lo general alteran el sueño y la alimentación.

 

El cambio de rutina

 

En época de vacaciones o los fines de semana una vez al mes, usted puede decidir que determinado día se convierta en anti estrés. Según el libro La magia del bienestar, éste debe ser un día sin obligaciones ni asuntos pendientes.

 

La alimentación también debe ser diferente. Aproveche y escoja cada alimento en un lugar donde se vean frescos y provocadores. Lo ideal es desayunar con fruta, yogur y miel, un pan integral. Al almuerzo, un pollo asado con ensalada y queso. En la tarde, jugo de zanahoria y apio, y a la hora de la comida, verduras al vapor con papa asada y ensalada de frutas frescas. Condimente con hierbas tranquilizantes como la albahaca y la mejorana, y evite las especies picantes.

 

Toma mucha agua e infusiones de manzanilla o verbena. Siéntate a la mesa con calma, ponga flores, un lindo mantel y su mejor vajilla.

 

El día elegido para seguir la rutina anti estrés debe comenzar con música suave a cambio del despertador. Hay que vestirte con ropa cómoda y suave, preferiblemente en colores pasteles (lila, azul claro, rosado). Luego hay que hacer unos 20 minutos de meditación, para liberarte de los pensamientos tanto buenos como malos. Lo ideal es no pensar.

 

Para meditar se necesita un lugar tranquilo y cómodo, el cual se puede ambientar con música suave (puede ser la misma con la que se levantó). Hay que sentarte en el suelo con los pies cruzados y la espalda recta. Cierra los ojos y concéntrate uno por uno en los sentidos: cómo funcionan, qué sienten. Respire profundamente y desconéctate.

 

Después de la meditación viene bien una relajación. Según la autora del libro, si te sientes tenso(a) es recomendable perfumar el ambiente con sándalo o lavanda, y poner música que lo haga flotar. "Piensa que es una criatura acuática que se mueve sin esfuerzo debajo del agua".

 

Con treinta minutos de ejercicios suaves (un poco de trote; mover las articulaciones de cuello, hombros, manos y tobillos; algunos abdominales; flexiones) tu cuerpo se revitalizará. Al final de la rutina quédate tendido(a) en el suelo unos minutos, con una almohada debajo de la cabeza. Respira profundo durante cinco minutos.

 

Luego una caminata al aire libre purificará tu organismo. Lo ideal es salir a un parque o a una zona verde. Si hay árboles, mejor. Se recomienda escoger uno que le atraiga, apoyar en el tronco la espalda, abrazarlo y mirar hacia la copa. Esto le dará serenidad y calma, y se sentirá lleno de energía.

 

Para el resto del día escoja actividades como la jardinería, la lectura, la pintura e incluso la culinaria. Y aprovecha para hacer esas cosas que por falta de tiempo has ido dejando relegadas como escribir cartas, correos o tarjetas, visitar un museo o galería, ver una película (evita que sea muy estimulante).

 

En la tarde puedes hacer otra jornada de relajación de 15 minutos. Se recomienda acostarte sobre una tabla inclinada a 35 centímetros del suelo. La cabeza debe ir hacia abajo para permitir una mejor irrigación del cerebro. En esta posición, relaje los dedos de los pies, las rodillas, los muslos, la pelvis, el estómago, el pecho y así hasta llegar al rostro.

 

En la noche, dedica 10 o 15 minutos a la contemplación, que no es más que concentrarse en una idea y ver todos sus pros y contras. Para ello, escoja un lugar tranquilo, una posición cómoda, relájate un poco y piensa en el tema escogido, ojalá no sea controvertido.

 

Luego un largo baño con agua caliente y esencia de lavanda o manzanilla lo relajarán gratamente. La música y las velas proporcionarán un ambiente agradable.

 

Finalmente, un masaje en cuello y espalda con un aceite relajante lo dejarán como nuevo. Repita esta rutina cuantas veces sea necesario.

 

 

(Autor desconocido)