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Píldora De Meditación 282 PDF Imprimir E-mail


CRECIMIENTO PREOCUPANTE

 

DE LA DEPRESIÓN

 

 

Ante un problema de salud mental tan delicado y que se encuentra en aumento peligroso en nuestra sociedad contemporánea en adolescentes, profesionales, matrimonios, etc, como es la depresión, viene como “anillo al dedo” la siguiente narración sufí, que narra la historia de un rey muy poderoso y rico que un día cualquiera se sintió frustrado con su riqueza. Además, el inminente ataque de un reino vecino, mucho más poderoso que el suyo, había despertado y alimentado todos los temores del soberano. El rey tenía miedo de la derrota, la vejez, el desprecio y la muerte. Por ello convocó a los sabios que trabajaban a su servicio y les dijo:

 

- Yo no sé por qué, pero debo encontrar un cierto anillo. Un anillo que me haga feliz cuando esté triste y, al mismo tiempo, si estoy feliz y lo miro me ponga triste.

 

Los sabios comprendieron que lo que buscaba el rey era una llave. Un instrumento con el cual pudiera abrir o cerrar a su antojo las puertas de la felicidad o la tristeza.

 

El cuento dice que ninguno de los sabios del reino pudo satisfacer la petición del rey. Sólo un místico sufi apareció con el dichoso anillo, pero esa es otra historia.

 

Hoy los sabios del relato habrían sido más afortunados y podrían haberle ofrecido al rey, en vez de anillo, unos medicamentos bajo formas de pastillas coloridas con nombres raros como ansilán, moltoven, reboxetina y prozac.

 

Estas son algunas de las sustancias con las que muchos siquiatras están tratando la depresión y, a la vez, constituyen la punta de lanza de la industria farmacéutica en su búsqueda de la píldora que al ser ingerida controle los estados de ánimo.

 

Los siquiatras más vanguardistas creen que esta sustancia, mejorada con los avances científicos, será una más del arsenal químico que tendrá la humanidad a su disposición en un futuro cercano, para manipular, además del ánimo, los sentimientos y hasta la responsabilidad. ¿Será que de verdad se avecina la era de una sociedad psico-maquillada con estos fármacos, será plenamente feliz, o más bien tendremos una sociedad contagiada de nuevas causas y más depresiva?

 

 

Francisco Sastoque, o.p.