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433 Años De La Renovación De La Virgen PDF Imprimir E-mail

 

“26 de Diciembre,


433° Aniversario del milagro de la


Renovación del Lienzo de la Virgen de Chiquinquirá”

 


433 Años De La Renovación De La Virgen

 

 

El 3 de julio de 1986, con motivo del Cuarto Centenario de la Renovación del Bendito Lienzo de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá,

Patrona de Colombia, San Juan Pablo II, de pie, frente al portentoso cuadro de la Virgen,

se consagró y consagró a Colombia a la Reina y Patrona de los colombianos, con estas palabras:

 

¡Dios te salve María!

Te saludamos con el Ángel:

Llena de Gracia. El Señor está contigo

(cf. Lc.1, 28).

 

Te saludamos con Isabel:

¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!

(cf. Lc. 1, 42-45).

 

Te saludamos con las palabras del Evangelio:

Feliz porque has escuchado la palabra de Dios

y la has cumplido.

(cf. Lc. 12, 27).

 

¡Tú eres la llena de gracia!

Te alabamos, Hija predilecta del Padre.

Te bendecimos Madre del Verbo divino.

Te veneramos, Madre y Modelo de toda la iglesia.

Te contemplamos, imagen realizada

de las esperanzas de toda la humanidad.

 

¡El Señor está contigo!

Tú eres la Virgen de la Anunciación,

El Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.

Tú eres la Hija de Sión y el arca de la Nueva Alianza

en el misterio de la Visitación.

Tú eres la Madre de Jesús nacido en Belén,

la que lo mostraste a los sencillos pastores

y a los sabios de Oriente.

 

Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo.

Lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.

Virgen de los caminos de Jesús,

de la vida oculta y de los milagros de Canaán.

Madre Dolorosa del Calvario

y Virgen gozosa de la Resurrección.

Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús

en la espera y en el gozo de Pentecostés.

 

¡Bendita eres entre todas las mujeres!

Bendita porque creíste en la palabra del Señor,

porque esperaste en sus promesas,

porque fuiste perfecta en el amor.

 

Bendita por tu caridad presurosa con Isabel,

por tu bondad materna en Belén,

por tu fortaleza en la persecución,

por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo, por tu vida sencilla en Nazaret,

por tu intercesión en Canaán,

por tu presencia maternal junto a la Cruz,

por tu fidelidad en la espera de la Resurrección,

por tu oración asidua en Pentecostés.

 

Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos,

por tu maternal protección sobre la Iglesia,

por tu constante intercesión por toda la humanidad”. Santa María Madre de Dios.

 

Queremos consagrarnos a ti porque eres Madre de Dios y madre nuestra, porque tu Hijo Jesús nos confió a todos a ti, porque has querido ser Madre de esta Iglesia de Colombia y has puesto en Chiquinquirá tu Santuario.

 

Nos consagramos a ti todos los que hemos venido a visitarte en esta celebración solemne.

 

Te consagramos toda la Iglesia de Colombia con sus pastores y sus fieles. Los obispos que a imitación del Buen pastor velan por el pueblo que les ha sido encomendado. Los sacerdotes que han sido ungidos por el Espíritu. Los religiosos y las religiosas que ofrendan su vida por el reino de Dios. Los seminaristas que han acogido la llamada del Señor. Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias. Los laicos comprometidos en el apostolado. Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva. Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano. Los enfermos, los pobres, los encarcelados, los perseguidos, los huérfanos, los desesperados, los moribundos.

 

Te consagramos toda esta nación de Colombia de la que eres Reina, Virgen de Chiquinquirá. Patrona y Reina.

 

Que resplandezcan en sus instituciones los valores del Evangelio.

 

Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores.

 

Madre de la Iglesia, bajo tu protección nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.

 

Te pedimos por la Iglesia de Colombia para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad y en la disponibilidad apostólica y misionera en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

 

Bendita eres entre todas las mujeres.

 

Ruega por nosotros pecadores.”

 

 

San Juan Pablo II.