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Píldora De Meditación 303 PDF Imprimir E-mail


LA AMISTAD.

 

EL APRENDIZAJE DE LA SABIDURÍA

 

 

“Una voz suave aumenta los amigos, unos labios amables aumentan los saludos.   Sean muchos los que te saludan pero confidente uno entre mil; si adquieres un amigo, hazlo con tiento no te fíes enseguida de él;  porque hay amigos de un momento que no duran en tiempo de peligro; hay amigos que se vuelven enemigos y te afrentan descubriendo tus riñas; hay amigos que acompañan en la mesa y no aparecen en la hora de la desgracia; cuando te va bien, están contigo, cuando te va mal, huyen de ti; si te alcanza la desgracia cambian de actitud y se esconden de tu vista.   Apártate de tu enemigo y sé cauto con tu amigo.

 

Al amigo fiel, tenlo por amigo; el que lo encuentra, encuentra un tesoro; un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; un amigo fiel es un talismán; el que teme a Dios lo alcanza; su camarada será como él; y sus acciones como su fama.

 

Hijo mío, desde la juventud busca la instrucción, y hasta la vejez encontrarás sabiduría.  Acércate a ella como quien ara y siega, esperando abundante cosecha; cultivándola trabajaras un poco y enseguida comerás sus frutos; al necio le resulta fatigoso y el insensato no puede con ella; lo oprime como piedra pesada y no tarda en sacudírsela.

 

Porque la instrucción es como su nombre indica: No se manifiesta a muchos.  Escucha, hijo mío, mi opinión y no rechaces mi consejo; mete los pies en su cepo y ofrece el cuello a su yugo, arriba el hombro para cargar con ella y no te irrites con tus cadenas; con toda el alma acude a ella, con todas tus fuerzas sigue sus caminos; rastréala, búscala, y la alcanzaras; cuando la poseas ya no la sueltes; al fin alcanzaras su descanso, y se te convertirá en placer; sus cadenas se volverán baluarte, su coyunda traje de gala, su yugo será joya de oro, y sus correas, cintas de purpura; como traje de gala la llevarás, te la pondrás como corona festiva.

 

Si quieres, hijo mío, llegarás a sabio, si te empeñas, llegarás a ser lúcido y sagaz; si te gusta escuchar, aprenderás, si prestas oído, te instruirás; procura escuchar las explicaciones, no se te escape un proverbio sensato; observa quien es inteligente y madruga para visitarlo, que tus pies desgasten sus umbrales.  Reflexiona sobre el temor del ALTISIMO y medita sin cesar sus mandamientos:  Él te dará la inteligencia y según tus deseos, te hará sabio.

 

 

(“Del libro de Ben Sirá”)