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Píldora De Meditación 326 PDF Print E-mail
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“Testifiquen con verdad y con prudencia”



1.    El verdadero testimonio es la verdad de lo que es.

2.    El testigo verdadero es aquel que da con verdad lo que es.

3.    Ser testigo de la Palabra de Dios es darla como es.

4.    Para dar como es la palabra de Dios, hay que tenerla y hay que vivirla.

5.    Para tener y vivir la Palabra de Dios, hay que recibirla.

6.    No se puede recibir la Palabra de Dios si no se tiene capacidad, campo o cabida, para hacerlo. Nada se recibe sin espacio.

7.    El espacio, campo, capacidad o cabida para recibir la Palabra de Dios es santidad o virginidad.

8.    Recuerden: Virginidad es igual a limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.

9.    La única y verdadera Palabra de Dios es Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

10.    Recuerden: En el día de la Ascensión de Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, los discípulos miraban a lo alto, despreocupados de la realidad del mundo circundante.
El Espíritu del Padre a través de sus ángeles los aconsejó y recriminó diciendo:
"¿Qué hacen mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo." (Hch 1,8)
Entonces todos volvieron a la realidad y esperaron la venida del Espíritu Santo, para convertirse en testigos del Resucitado y de su resurrección.

11.    Recuerden: Los discípulos no fueron verdaderos testigos del Resucitado, ni testificaron de Él y de su resurrección hasta que no recibieron el Espíritu Santo. Para recibir el Espíritu Santo, permanecieron unidos, nutriéndose con todos los nutrientes de Dios, para conservar, en ellos, la verdadera semilla de Dios, que es Jesucristo.
"Todos ellos perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús y de sus hermanos." (Hch 1, 14)

12.    Testifiquen con verdad y con prudencia. Hacerlo así, es vivir a Jesucristo y llenarse del Espíritu Santo.

13.    Para vivir a Jesucristo es necesario:

a.- Ser santos, vírgenes.
b.- Nutrirse con todos los nutrientes.
c.- Llenarse del Espíritu Santo.

14.    Para testificar a Jesucristo es preciso:

a.- Tener a Jesucristo.
b.- Recibir el Espíritu Santo.

15.    Para ser fieles y eficaces a Jesucristo y en lo de Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, dispónganse a recibir y reciban el Espíritu Santo.

16.    Para recibir el Espíritu Santo, como para recibir a Jesucristo, hay que ser vírgenes. Esto es: limpios y libres de todo lo que no es de Dios: como pecados, indelicadezas y malos propósitos.

17.    No hagan ni den nada por ustedes. Hagan y den por Dios.
Recuerden: "Sin Mí (esto es: sin Dios) nada podéis hacer."

18.    Examínense a fondo. Hagan, para eso, sus inventarios morales o examen de conciencia, a fondo, con humildad y con prudencia.

19.    Báñense en las piscinas naturales de la gracia (confesión con el presbítero), con humildad y con prudencia.

20.    Dispónganse y estén dispuestos a recibir los dones del Espíritu Santo y, sobretodo, el verdadero Don de Dios o Don de Dones, que es el Espíritu Santo.

21.    Jesucristo es la Palabra de Dios, la única y verdadera Palabra de Dios.

22.    La Palabra de Dios, en ustedes, es, como la semilla que está sembrada en el campo.
Para que la semilla enraíce, germine, crezca, permanezca y de frutos, se requiere:

a.- Tierra abonada o ambiente propicio (virginidad)
b.- Uso de nutrientes.
Los nutrientes de la semilla de Dios son: la Palabra, la oración y los sacramentos.
c.- Agua, luz y aire. Esto es: Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es: la lluvia, el aire y la luz o sol eficaz, que hace germinar, crecer y dar frutos a la semilla o Palabra de Dios, que es Jesucristo, el Salvador Resucitado.

23.    Jesucristo es la Palabra de Dios. Óiganlo, vívanlo y nútranse de Él.

24.    Jesucristo, la Palabra de Dios, da frutos al contacto con el Espíritu Santo.

25.    Llénense del Espíritu santo. Para hacerlo, sean vírgenes.

26.    Sean prudentes. Sean humildes. Sean mansos de corazón.

27.    Recuerden con humildad y con prudencia, cuanto ya se les ha dicho.
Recuerden: aunque les parezca infantil e inútil, observen e imiten el modo como siembra, cultiva y cosecha el campesino. Este es un consejo sabio. Eso es bueno. Mucho les enseña.

28.    El campesino cuando siembra, preserva y cuida el grano o la semilla.
Él sabe que hay riesgos graves y mortales. Que el grano o la semilla tienen enemigos, como las plagas, la falta de nutrientes, los pájaros rapaces y, aún la inadecuada preparación del suelo. Por eso: elabora o labra o prepara la tierra, usa fungicidas, monta señuelos o espantapájaros, usa nutrientes. Además sabe que el sol, la lluvia y el aire son indispensables.

29.    Si el campesino es prudente y hace todo lo indispensable para preservar y conservar su grano y su cosecha, ¿por qué ustedes, los que reciben y siembran la Palabra de Dios, no hacen por lo menos otro tanto?
¿Por qué no piensan que la Palabra de Dios cuando se siembra en ustedes tiene enemigos naturales, movidos por el enemigo de Dios que los comanda? Que hay pestes y plagas, camufladas o disimuladas, en la mayoría de las veces, como pecados, indelicadezas y malos propósitos. Y que hacen falta la luz, el aire y el agua del Espíritu Santo, para que todo se dé bueno, bien y en abundancia?

30.    Recuerden y denle prioritaria importancia a estos consejos:
Los nutrientes de Dios, los cuales conservan la Palabra (Jesucristo) en ustedes y la hace germinar enraizar, crecer y fructificar son:

a.- La Palabra de Dios, la cual les ha sido revelada y está escrita.
Léanla, reléanla, asimílenla, vívanla, practíquenla.
b.- La oración individual y colectiva.
Ella es diálogo entre Dios y el hombre. Como tal es intercambio de vida.
Por la oración el hombre adquiere lo de Dios: Su vida, su amor y sus dones...
Y, Dios adquiere lo del hombre: Su pecado, sus tristezas y fracasos, para transformarlos y devolvérselos al hombre, convertidos en gracia.
Por eso: Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
c.- Los sacramentos. Ellos son manifestaciones reales de la presencia de Dios en ustedes y para ustedes. Por eso, ellos son signos sensibles y eficaces. Vívanlos. Por ellos se hacen y son amigos de Dios.

31.    Recuerden y asimilen esto:
El Espíritu Santo les permite:

a.- Recibir la Palabra de Dios y practicarla. Lo cual no se hace sin virginidad. El Espíritu Santo no entra donde no hay virginidad.
b.- Vivir y practicar la oración.
c.- Vivir y practicar los sacramentos.
d.- Asimilar y vivir todos los nutrientes.
e.- Vivir, crecer y permanecer en la amistad de Dios.
f.- Ser lo que se debe ser.
g.- Dar frutos. En el Reino de Dios no hay estériles. Los estériles son arrancados y arrojados del Reino de Dios. Porque Dios es Vida y la vida fructifica.

32.    Aspiren, pues, a recibir y a vivir el Espíritu Santo.

33.    Cuiden la Palabra de Dios sembrada en ustedes.

34.    Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.

35.    Imiten a Mará Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

 

SÍNTESIS:

1.    El campesino cuando siembra, es prudente. El preserva y cuida la semilla. Sabe y no lo olvida que, cada siembra tiene riesgos, porque hay enemigos naturales.

2.    Observen e imiten al campesino.

3.    Recuerden: La Palabra de Dios, cuando se siembra en ustedes tiene riesgos.
Presérvenla. Cuídenla.

4.    El enemigo natural de la semilla de Dios sembrada en ustedes, es el malo, enemigo de Dios.

5.    El pecado, las indelicadezas, los malos propósitos, la mala adecuación de tierras o de ustedes y la ausencia del Espíritu Santo, son herramientas eficaces del maligno, en contra de la Palabra en ustedes.

6.    Armas eficaces de ustedes, contra las armas del malo, el enemigo de Dios, son:

a.- La virginidad.
b.- Los nutrientes de Dios.
c.- El Espíritu Santo.

7.    La virginidad, es como la buena preparación de la tierra.

8.    Los nutrientes, para ustedes como creyentes, son: la Palabra de Dios, la oración y los sacramentos. Ellos les permiten: ser, permanecer y dar.

9.    El Espíritu Santo, es como el sol, el oxígeno y el agua en la vida de las plantas y de los animales, para la vida espiritual de ustedes.

10.    Sin el Espíritu Santo, la semilla sembrada se queda como en germen.
Es ineficaz.
Recuerden la parábola de la higuera maldita (Marcos 11, 12-14)

11.    Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.

12.    Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

13.    Por hoy basta:
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.


Repitan: Dios mío: Limpia mi corazón para que hoy día haga tu voluntad y esté Contigo. Amén.



(HMD Lección No. 303)