Inicio Presentación Mensajes Nuevos Píldora De Meditación 360
Píldora De Meditación 360 PDF Imprimir E-mail


LOS TRES MONJES Y EL DIABLO

 

 

En cierta ocasión el demonio se apareció a tres monjes católicos y les dijo:

 

-       “si les diera potestad para cambiar algo del pasado, ¿qué cambiarían?”

 

El primero de ellos tenía un gran fervor apostólico y le respondió:

 

-       “Impediría que hicieses pecar a Adán y Eva y de ese modo la humanidad no se apartaría jamás de Dios”.

 

El segundo de ellos era un hombre lleno de misericordia y le dijo:

 

-       “Impediría que tú mismo te apartases de Dios y te condenaras eternamente.”

 

El tercero de ellos era el más simple y, en vez de responder al tentador, se puso de rodillas, hizo la señal de la cruz y oró diciendo:

 

-       “Señor, líbrame del demonio de lo que pudo ser y no fue”.

 

El diablo, dando un grito estentóreo y estremeciéndose de dolor se esfumó.

 

Los otros dos monjes, sorprendidos, le dijeron:

 

-       “Hermano, ¿por qué ha reaccionado así el demonio?”.

 

Él contestó:

 

-       “En primer lugar, porque NUNCA hemos de entrar en DIÁLOGO con el enemigo. En segundo lugar, porque no hay poder en este mundo capaz de CAMBIAR el pasado. En tercer lugar, porque el interés de Satanás no era que probásemos nuestra VIRTUD, sino que, atrapados en el PASADO, descuidáramos el presente, porque es el único tiempo en el que Dios nos da su gracia y podemos cooperar con ella para CUMPLIR su voluntad.

 

De todos los demonios, el que más atrapa a los hombres y les impide ser felices es el de lo que PUDO SER Y NO FUE. El pasado queda en la Misericordia de Dios y el futuro en su Providencia. Sólo el presente está en nuestras manos”.

 

Apreciados amigos: en varias predicaciones suelo decir a las personas: si miras al pasado y te produce gratitud y/o aprendizaje, viene de Dios. Si te produce angustia, tristeza, entonces no viene de Dios. También les he dicho que, si miras al futuro e intensifica tu esperanza, tu abandono en la providencia y su confianza, entonces viene de Dios. Si lo que produce es angustia, desazón, entonces no viene de Dios. No dialogues con el demonio ni en futuro, ni en pasado.

 

Ojalá este “consejo” te ayude.

 

Bendiciones.

 

 

(Jorge Enrique Mújica, LC)