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Píldora De Meditación 362 PDF Imprimir E-mail


SEGURIDAD EN EL DESIERTO

 

 

El Mulá Naserudín tenía que atravesar el desierto, y le dijeron que estaba lleno de leones, por lo cual era peligroso hacerlo. Él entonces tomó una piedra enorme, la cargó como pudo sobre sus hombros y se dispuso a encaminarse al desierto.

 

"¿Y para qué quiere usted esa piedra?", le preguntaron, "¿Para arrojarla sobre el león cuando le ataque y matarlo?"

 

"¡Oh, no"! contestó el sabio.

 

"La llevo para dejarla caer al suelo cuando vea al león, y así poder correr yo más rápido y escaparme más fácilmente". Cada ocurrencia del Mulá Naserudín es una enseñanza.

 

Las cargas inútiles que todos llevamos encima.

 

El pasado, los condicionamientos, las preocupaciones, los fracasos, las angustias, los miedos. Peso muerto que oprime nuestras espaldas en nuestro camino por la vida.

 

Cuando conseguimos librarnos de alguna de esas cargas, respiramos con alivio y sentimos que podemos andar más ligeros.

 

Casi podríamos correr si nos persiguieran leones. Nos congratulamos de habernos "liberado" valientemente de opresiones antiguas. Gran hazaña. Quizá hubiera sido más fácil no cargar con la piedra para empezar.

 

Cargas artificiales. Prejuicios adquiridos, cuya única utilidad será saber llegar a descartarlos a su tiempo.

 

Costumbres repetidas cuya única función es la satisfacción que nos causan al desprendernos de ellas.

 

Como la carga era artificial, la liberación es también artificial, la postura sabia es no cargarse la mochila con piedras inútiles. Ir libres y ligeros desde el principio. No tener que pararse luego a arrojar la piedra antes de lanzarse a huir del león. Una mente liberada es la mejor preparación para cruzar el desierto de la vida.

 

 

(Carlos G. Vallés, S.J.)