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El Santo Vía Crucis PDF Imprimir E-mail

 

El Viacrucis, se llama también el Camino de la Cruz, las Estaciones de la Cruz, y la Vía Dolorosa, y es una de las devociones Católicas más populares. Su origen es en la Tierra Santa, donde la Vía Dolorosa en Jerusalén fue marcada reverentemente desde los más primitivos comienzos del Cristianismo… el Viacrucis es una peregrinación en miniatura a los Lugares Sagrados… y nos ayuda a llevar con amor nuestra cruz de cada día.

La tradición asegura que la Virgen María acostumbraba visitar los lugares de la Pasión de su Hijo… así es que Mamá María puede ser considerada como una de las fundadoras del Viacrucis.

En este Viacrucis hacemos referencia especial a las conexiones con la Eucaristía y con el espíritu de la Divina Misericordia de Jesús, ¡alabado sea Dios!.

La Vía Dolorosa, el sufrir con amor, es un camino seguro que conduce a Dios y a la perfección de su amor.

 

 

Promesas para los devotos del Via Crucis

  1. Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
  2. Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.
  3. Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
  4. Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
  5. Los que acostumbran rezar el Vía crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
  6. Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
  7. Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les acompañará en todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
  8. A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
  9. Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
  10. Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Vía Crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
  11. Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Vía Crucis.
  12. Los devotos del Vía Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
  13. En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Vía Crucis
  14. Para estos devotos del Vía Crucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..