Ventana al Infinito. Copyright © 2011 - Universidad Santo Tomás - Todos los derechos reservados.  
 

 

 

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EL TAMBORILERO

El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió,
los pastorcitos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón,
ropopompóm, ropopompóm.

 

 

Ha nacido en un portal de Belén, el Niño Dios.
Yo quisiera poner a tus pies,
algún presente que te agrade, Señor.
Mas tú ya sabes que soy pobre también
y no poseo más que un viejo tambor,
ropopompóm, ropopompóm.

En Tu honor frente al altar tocaré,
con mi tambor.
El camino que lleva a Belén
lo voy marcando con mi viejo tambor,
nada mejor que yo pueda ofrecer,
su ronco acento, es un canto de amor,
ropopompóm, ropopompóm.
Cuando Dios me vio tocando ante él,
me sonrió.

VAMOS PASTORES

Vamos, pastores, vamos, vamos a Belén
a ver a ese Niño, la gloria del Edén.

Ese precioso Niño, yo me muero por él.
Sus ojitos me encantan, su boquita también.
El padre lo acaricia, la madre se mira en él
y los dos extasiados contemplan aquel ser.

Vamos, pastores, vamos.