Píldora De Meditación 321 Imprimir


“BUSQUEDA”

 

 

Uno a uno se acercaban los visitantes del Buda que habían oído su sermón y deseaban hacerle preguntas en privado sobre sus problemas personales. El discípulo Ananda ordenaba la fila, acercaba a cada persona, escuchaba cada respuesta del maestro y despedía delicadamente al que preguntaba. Y mientras tanto, guardaba en la memoria la experiencia de la sesión en las preguntas y respuestas que marcaban el camino de la vida.

 

Uno le preguntó directamente: "¿Existe Dios?" El Buda contestó: "No". Pasaron otras preguntas, y otro en el turno preguntó: "¿Existe Dios?" El Buda contestó: "Sí". Pasaron otras personas y hacían sus preguntas, y alguien se acercó haciendo por tercera vez la misma pregunta: "¿Existe Dios?" y el Buda permaneció en silencio. Siguieron las preguntas y acabó la tarde. A solas quedaron Maestro y discípulo.

 

Ananda preguntó: "Maestro, ¿cómo es así que tres personas te hicieron la misma pregunta, y tú les diste una respuesta diferente a cada uno?" El Buda explicó: "El primero que preguntó era un ateo convencido. Nada se gana con discutir con alguien que está aferrado a lo que él cree, más que hacer que se endurezca en su obcecación. Lo único es facilitarle que se marche como ha venido. El segundo que preguntó era un ferviente creyente. El solo quería argumentos para convencer a otros; pero los argumentos aquí no resultan, y bastaba con afirmarlo personalmente en su fe. El tercero era un auténtico buscador. Y a quien busca hay que permitirle que encuentre.

 

Ninguna respuesta externa puede ocupar el lugar de la experiencia personal en la búsqueda íntima. Una respuesta fácil hubiera sido un obstáculo. Que siga buscando, y encontrará". Ananda entendió.

 

 

(Carlos G. Vallés, s.j.)